Amor Fraternal

Amor Fraternal ( fanfiction de cincuenta Sombras de Grey )
Capitulo 1 
By
       Doctora Grace Trevelyan-Grey



Capítulo 1

“Entonces, ¿piensas que podría estar hundiéndose en un estado depresivo?” Le pregunto a Elliot, preocupada por lo que ha estado contándome de Christian.

“Bueno, yo no podría decirlo a ciencia cierta, mamá.  Sabes como es Christian, el nunca se abre realmente ¿eh? Lo único que sé es que cuando fuimos a hacer senderismo hoy, él no quería hablar de si mismo en absoluto.  Intenté que aceptara salir a tomar una copa más tarde para relajarse, pero como siempre me dijo que estaba muy ocupado.  Parece preocupado … de alguna manera.”

“Tal vez debería llamarlo …” medito.

“Te dirá que está bien mamá.  Te darás cuenta cuando lo veas, ya me entiendes.”

“Hmm, si, ya sé lo que quieres decir.  Hace casi dos semanas que no lo veo … tal vez debería presentarme sin avisar para que no pueda ponerme excusas.”

“Bueno, eso podría no ser tan mala idea.  De esa manera podrás evaluarlo correctamente.  No va a enfadarse mucho contigo como no lo hace conmigo.  Pero sé que seguiré por aquí mañana por la mañana.”

“Si, bueno, podría dejarme caer por el Escala e insistir en llevarlo a almorzar.”

“Eso sería genial, mamá.  Me sentiré mucho mejor si tu te aseguras de que está bien.  Pero debería ser bastante temprano, solo para asegurarte de que no se te escapa.”

“Sí, eso es lo que voy a hacer.  Además, gracias Elliot, por ser un hermano cariñoso y preocuparte por Christian, sé que no siempre debe ser fácil para ti.”

~~~

A la mañana siguiente me dirijo al lujoso apartamento de mi hijo menor.  No hay duda alguna de que ahora Christian es un joven con un enorme éxito y extremadamente rico.  Pero, es feliz? ¿Podrá encontrar algún tipo de satisfacción personal y actuar más como el joven de veintisiete años que es, en lugar de cómo un magnate frío de mediana edad?

Teniendo en cuenta el inicio tremendamente abusivo en la vida que tuvo, no es de extrañar que Christian sea un joven tan complejo y difícil.  Nunca olvidaré el día que lo llevaron al hospital donde yo era el médico de turno en el Centro de Protección de la Infancia del Hospital Infantil de Michigan.

Estaba apenas con vida, muy deshidratado y desnutrido.  La policía creía que se había quedado solo, encerrado en un apartamento en los tugurios con el cuerpo de su madre muerta durante varios días, sin nada que comer o beber.  Ella era una adicta a las drogas, que se había metido en la prostitución para financiar su adicción al crack.  Su hijo había sido claramente descuidado y habían abusado de él la mayoría, si no todos, de los cuatro cortos años de su vida con ella.  Su proxeneta no tenía ninguna duda de que tener un niño pequeño alrededor no era propicio para que su madre prostituta asegurara clientela y  había volcado su furia sobre el pobre niño oprimiéndolo y atormentándolo.

Me hizo enfermar del estomago el pensar en lo que este niño había pasado. Incluso en el estado de abandono en que se encontraba era un niño hermoso, tenía una mata de pelo cobre oscuro y rebelde, profundos y tristes ojos grises, con una estructura ósea en la cara exquisita.  Creo que su madre biológica podría haber hecho una fortuna si ella solo hubiera tenido los medios para haberlo presentado a cualquier agencia de modelos, en lugar de gastar su tiempo ansiando la próxima dosis para sumergirse en un estado de éxtasis inducido por drogas.

Por supuesto él debería haber recibido cuidado años antes, pero fue uno de esos niños desafortunados que se escapan del sistema, que nunca detectan los trabajadores sociales.  Supongo que su madre biológica lo amaba a su manera, porque lo había mantenido a su lado y trató de cuidar de él, a pesar de que no era capaz.

Apenas podía contener mi propia furia mientras intentaba examinar este niño hermoso.  Estaba sucio y sus ropas eran poco más que harapos.  Se aferraba con fuerza a su precioso edredón suave, lo único que parecía consolarlo.  La enfermera intentó quitárselo porque también estaba muy sucio, pero le ordené que le dejara tenerlo, ya que era lo único que tenia en el mundo, y lo había atesorado.

Pude ver que tenia quemaduras de cigarrillos sobre el pecho y la espalda, así como numerosos cortes, contusiones y otras lesiones, evidencia de los golpes brutales que claramente había soportado durante un largo periodo de tiempo.  No podía soportar ser tocado por nadie y era mudo, no dijo ni una palabra ni emitió sonido alguno aparte de gritar si lo movían o lo tocaban de alguna manera aunque estaba claro que entendía lo que se le decía.

Me fui a casa hecha un mar de lagrimas aquella noche, muy reacia a dejar a este pobre niño solo en el hospital, pero no tuve elección.  Ya me había hecho a la idea de que lo iba a adoptar, pasara lo que pasara, y le rogé a Carrick que me apoyara en mi deseo.  Por suerte, él es un hombre maravilloso y me apoyó totalmente, sobretodo cuando  le informe de todos los horrendos hechos.

No he podido tener hijos biológicos propios, y ya habíamos adoptado un niño, nuestro hijo Elliot.  Él es un muchacho afable, dulce, y pensé que seria capaz de hacer frente con nosotros la adopción de un hermano.

Y por eso adoptamos a Christian, aunque, naturalmente, llevó tiempo debido al proceso a seguir, a pesar del hecho de que ya fuimos aprobados como padres adoptivos.  Christian tuvo que ser colocado con padres de acogida mientras se llevaban a cabo los tramites de adopción, y se aseguraban que no tenía parientes vivos que tendrían derecho a adoptarlo si lo deseaban.  Nadie se presentó, así que conseguí mi deseo.  Adoptamos a Christian y le dimos el nombre de nuestra familia de Trevelyan-Grey.

No fue fácil. Pronto quedó claro que  era un muchacho muy brillante e inteligente, pero todavía no hablaba.  Nos hacia saber lo que quería asintiendo o negando con la cabeza, o apuntando a lo que el quería.

Y sufría terribles pesadillas que lo hacían despertarse empapado en sudor y gritando de una manera que helaba la sangre. Seguía si soportar ser tocado, abrazado o cogido, pero solía acostarme a su lado en la cama para calmarlo, susurrando suavemente, cantándole y acariciando su pelo.  Con el tiempo se dormía.

Finalmente encontramos el camino con Christian, cuando tenia unos seis años de edad.  Me gustaba tocar el piano y les tocaba canciones a los niños, con la esperanza de que podría alentar a Christian para encontrar su voz y unirse a Elliot.  Se unían durante un rato, pero luego Elliot se aburría y salía corriendo a jugar con otra cosa.  Pero Christian se sentaba a mi lado, en el taburete del piano, y miraba mis manos sobre las teclas, claramente fascinado.

“¿Quieres que te enseñe a tocar?”  le pregunté tímidamente.  Me emocioné cuando, después de pensarlo durante un minuto o dos, él asintió con la cabeza y me regaló una pequeña sonrisa.  Así lo hice, y desde el principio quedó claro que quería.  Después de unas pocas sesiones lo había entendido con tanta rapidez que era obvio que tenia un talento natural.  Le encontramos un profesor de piano particular, y Miss Kathie dijo que era el alumno con más talento que había tenido nunca. Y, por ultimo, Christian se relajó lo suficientemente con nosotros para empezar a susurrar algunas palabras.

Luego adoptamos a Mia para completar nuestra familia.  Ella había sido abandonada por su madre biológica adolescente cuando era una bebé pequeña, así que nos las arreglamos para adoptarla cuando tenía seis meses.  Lo pensamos mucho, sopesando si era lo correcto, pues ya teníamos dos hijos, uno de ellos con necesidades especiales.

Al final, decidimos que había suficiente amor para todos, y así continuamos con los trámites  y la adoptamos.  Christian era realmente un niño muy autosuficiente, que se ocupaba de si mismo la mayor parte del tiempo.  Comía cualquier cosa que se le ponía delante, y le animamos a servirse cualquier alimento que quisiera si tenía hambre y le aseguramos que no sería castigado, ni regañado por hacerlo.  Con una dieta saludable, creció rápidamente y llegó a recuperar el tiempo perdido, en realidad era bastante alto para su edad a los seis años.

Cuando trajimos a casa a la bebé, Mia, Elliot se puso más bien celoso por tener otro nuevo miembro en nuestra exigente familia, mientras que Christian simplemente la adoraba, desde el primer día.  Su amor y preocupación por ella lo hizo hablar más, mientras se apresuraba a buscarme si ella se movía en su cuna, o si pensaba que necesitaba comer o un cambio de pañal.

“Mami, mami, ven ahora.  Bebé Mia te necesita, mamá”, me urgía, tirando de mi manga con insistencia.

Se pasaba el tiempo observándola mientras dormía, tocando suavemente su mejilla o acariciando su cabello oscuro sedoso de bebé.  Fue una revelación, y un punto de inflexión.  Este era el maravilloso, amable y cariñoso niño pequeño que había estado oculto durante tanto tiempo detrás de su miedo.

Así que Christian fue capaz de ir a la escuela, pero le resultaba difícil.  Todavía no podía soportar ser tocado de ninguna manera.  No hizo amigos, y él tenía muy mal genio, que bien podía explotar en furia incontrolable ante la más mínima provocación.  Era excepcionalmente brillante, y encontró aburrida la escuela, porque para él todo era fácil y no le representaba ningún reto.  Nos resistimos a dejar que acelerara sus estudios en clases mas avanzadas, ya que nos pareció que primero necesitaba desarrollar sus habilidades personales, pero al final cedimos, y acabó con una gran cantidad de clases con su hermano mayor.

Elliot fue el protector de Christian, pero también le tenía algo de miedo, porque lo había visto dar rienda suelta a su temperamento violento.  Pero el travieso y buen temperamento de Elliot quería cuidar siempre de su hermano pequeño, y yo estaba orgullosa de él por eso.  Cuando adoptamos a Christian le expliqué que lo habían tratado muy cruelmente cuando era pequeño, así que nuestro trabajo como su familia era darle más cariño.

Por supuesto, cuando sus hormonas adolescentes comenzaron a surtir efecto, Christian se convirtió en una pesadilla.  Sacó frecuentemente un temperamento violento encubierto que clamaba venganza. Se metió en un montón de problemas y fue expulsado de dos escuelas por peleas.   También tuve sospechas de que estaba bebiendo, e incluso temía que pudiera recurrir a las drogas como su madre biológica lo había hecho. Por lo que me había enterado de ella, había sido una chica muy inteligente que había ganado una beca de matemáticas en la universidad, pero había llegado entonces con una mala actitud que se metió en las drogas, lo que la convirtió en una adicta a la cocaína.  Esto la llevó abandonar  la universidad y terminar como una prostituta.  Su familia había muerto en un accidente de coche, así que no tenía a quien recurrir o quien la ayudara.

Y de alguna manera, en ese momento, pude ver que la historia se repetía, como Christian parecía dirigirse hacía la auto-destrucción.  Fue un momento muy preocupante, y tuve la suerte de contar con el apoyo de mi amiga Elena, quien me proporcionó un hombro sobre el que llorar, contándole a ella mis preocupaciones sobre mi hijo.

Carrick me insistió en que Christian necesitaba terápia, pero no se dejaba ayudar.  Y luego, cuando tenía quince años, llegando a los dieciséis, de repente pareció calmarse.  Tal vez sus hormonas se estabilizaron, tal vez el psicólogo de ese momento finalmente logró llegar a él.  Fuera lo que fuese, se calmó, llevaba bien los estudios y con el tiempo llegó a Harvard.

Odiaba Harvard.  No era por el estudio – encontró que todo lo que tenia que ver con los negocios y la economía era increíblemente fácil – Creo que fue el estilo de vida. Tratamos de convencerlo de que no abandonara la escuela cuando solo le faltaba un año para terminarla, pero ya se le había metido en la cabeza.  Carrick se puso furioso con él, y no estoy segura de si alguna vez realmente lo ha perdonado, a pesar del éxito que ha conseguido.  Christian podrá ser uno de los hombres jóvenes más ricos de Estados Unidos, pero su padre sigue pensando que debería haber terminado en Harvard antes de lanzarse al mundo empresarial.

Como están las cosas ahora, estoy muy orgullosa de mi hijo por su increíble éxito en los negocios, pero estoy preocupada por su felicidad personal.  Era un hermoso niño, y se ha convertido en un joven muy hermoso, es muy guapo por cierto.  Literalmente tiene a las mujeres desmayándose a sus pies, y sin embargo, no muestra ningún interés en ninguna de ellas.  Puede ser totalmente encantador cuando quiere, pero eso es lo que le pasa.  Christian nunca ha traído una chica a casa, y no me parece natural.  Los hombres jóvenes, como Elliot, tienen un montón de amigas y ceden libremente a sus sentimientos  y necesidades naturales.

Así que he llegado a la conclusión de que Christian no está interesado en las mujeres, o que probablemente es gay.  Pero como  nunca lo he visto con una pareja gay, sólo puedo asumir que es célibe.  El Señor es el único que sabe lo que él vio de pequeño cuando su madre prostituta entretenía a sus clientes, y tal vez esto ayude a explicar por que se reprime y es célibe.  Supongo que debería al menos estar agradecida de que no ha resultado ser uno de esos hombres perturbados que tienen gustos inusuales y depravados.

Así que esta mañana, al entrar en el ascensor de su apartamento, me preocupa que su terrible infancia todavía le afecte, ahora que Elliot me ha hablado sobre su preocupación de que se está convirtiendo en solitario y retraído.  No puedo soportar la idea de que se encuentre solo, y que pueda tener pensamientos negativos que podrían ponerlo de nuevo en el camino de la autodestrucción.  Ahora que ha superado su objetivo de convertirse en súper rico, ¿qué nuevos retos tendrá?  El tiene todo el confort material posible, pero no creo que sea suficiente para que cualquiera pueda ser verdaderamente feliz.

Carrick y yo hemos sido bendecidos con un muy feliz matrimonio, y así quiero ver a Christian, que encuentre  un compañero de vida – hombre o mujer, lo que lo haga feliz – y pueda compartir todo lo que tiene con alguien.  Todo parece sin sentido estando solo.

Al llegar a su apartamento Taylor me dice que Christian todavía está en la cama, mis peores temores se hacen realidad.  Algo está pasando si aún está descansando cunado él nunca duerme hasta tarde, la única razón que puedo imaginar para ello es que el está, de alguna manera, enfermo.  Le insito a Taylor que tengo que verlo, y me dirijo con determinación a entrar en su dormitorio.

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