Es viernes por la noche. Gail se ha ido el por el fin de semana. Nuestro espacio se siente tan vacío sin ella. Mierda, la extraño, extraño su risa… Voy hacia la oficina de CCTV, que ahora es mi oficina y espero la llegada de la Srta. Leila Williams.


Estoy curioso de saber cómo funciona este tema, el de las sumisas. Solo pasa en el cuarto de juegos o es un tema que se practica por completo… las 24/7 aunque no esté acá…

Apenas antes de las 8pm el alerta del garaje suena avisando que alguien ha ingresado con el código de Grey. Busco en las cámaras y veo el Audi azul que yo mismo ordené que enviaran a la Srta. W, quien se estaciona en el espacio número 5.


Parece nerviosa cuando sale del auto. Y quien carajo no lo estaría?

Supe de hombres en el servicio que eran algo Como adictos del sexo pagado, o como fuera, pero no puedo decir que la forma de ellos fuera lo mío. O sea, tienes que probarlo para saber si te gusta o no, verdad? Pero sinceramente: pagar por coger? suena un poco desesperado.

Camino al vestíbulo, paso por la oficina de Grey. El está con sus benditas hojas de cálculo, puedo ver la tensión en sus hombros, él sabe la hora que es y lo que estoy por decirle.

-Señor, la Señorita Williams està llegando

-Muéstrale el Salón principal, Taylor. No te necesitare por el resto de la noche. (Eso espero!)

-Señor.

 Cuando se abren la puertas, ella sale del elevador con un aire ansioso a su alrededor.

-Srta. Williams, por aqui por favor

-Oh, Como estas? Taylor, verdad? (Me sonríe, pero parece preocupada)

-Si señora. Si me sigue por favor. El señor Grey ha pedido que lo espere en el Salón principal.

-Wow, este lugar es fabuloso.

Mira a las obras de arte colgadas en la pared y parece desbordada. Me da un poquito de lástima, pero… ella ya hizo su cama, por decirlo de alguna manera.

-Oh, èl toca el piano?

No quiero hablar del jefe, así que le indico donde  sentarse y le digo que se acomode. Es eso posible? Me siento tan incómodo… Mierda, quiero salir de acá.

La dejo, inmersa en aquella enorme habitación y me dirijo a mi oficina.

Relájate Taylor. No es la primera vez que has escoltado putas.

No lo es, y me importa una mierda aquello de pagar por coger, sinceramente no me importa. Pero eso no es lo que me da escalofríos, lo q me perturba es saber, o suponer lo que acarrea: cadenas, látigos, bastones, cinturones.

Aunque estoy cansado, no duermo bien. Son cerca de las 2am y siento que la puerta del cuarto de juegos ha sido azotada. Y después de eso, escucho al jefe tocando el piano. La música fluye a través del departamento que es enorme pero falto de alma; está tocando algo diferente pero en una nota menor. No es música alegre: el jefe casi nunca toca algo alegre. Es inquietante,… duermo mal por un par de horas más.

Cuando despierto, justo antes de que suene mi alarma, no hay dudas: se exactamente dónde estoy. La cama se siente vacía. No es que no la haya usado los últimos 2 días, sino que la ausencia de Gail se siente cada vez más. No es buena idea sentirse así.

Después de la puta de mi ex mujer, me prometí a mí mismo que nunca me volvería a poner  en una situación tan vulnerable. Creo que Gail es distinta pero que tan bien la conozco. Cristo, este lugar me vuelve loco, no puedo pensar con claridad.

Llego al vestíbulo al mismo tiempo que Grey. Sé que él no duerme más de 3 o 4 horas, pero nunca lo muestra, a excepción quizá de unas pequeñas ojeras. Hubiera sido un muy buen Militar -eso si no fuera un maldito loco.

Cuando volvemos de correr como todos los días, la nueva mujer está en la cocina principal. No puedo evitar darme cuenta de que se mueve un poco extraña. Tengo que tragarme la bilis que se me está subiendo. Cuando ve al jefe ella muestra una gran y radiante sonrisa de mierda.

Sé que él la ha visto, pero solo le dice:

-Tomarè el desayuno en 10 minutos.

La posible extraña sonrisa que él pudo haberle dado se evapora como si la hubiera desconectado.

Las náuseas regresan a mi garganta. Simplemente quiero desaparecer de este lugar.

Grey me da el resto del día libre, así que le mando un mensaje de texto a la puta de mi ex mujer e intento acordar con ella un poco de tiempo con Sophie. Pero aparentemente mi princesa se va a juntar a jugar con un nuevo o nueva compañerita de la escuela pre-escolar a la que está asistiendo, y los papás no son un requisito.

Ella me dice que para la próxima le avise con mayor anticipación.

La muy perra. Ella sabe que eso es imposible con el tipo de trabajo que tengo. Y no le importa. Si no hubiera insistido tanto cuando terminamos, no tendría ningún tipo de relación con mi hija,

Cuando tuve mi primer tour en Afganistán, dos de mis compañeros recibieron cartas de sus mujeres, cartas lindas. Lo recuerdo y me parece increible. Qué mierda recibí yo? La maldita perra me escribió: Las cosas que pudieron haber funcionado si hubiéramos pasado más tiempos juntos, si hubieras estado aquí. Que mierda creía que estaba yo haciendo? Seguro que no creía que estaba sentado congelándome el puto culo en el barro en el invierno afgano por puro gusto? Todo el pelotón nos pasamos la maldita carta, para "expresar nuestros sentimientos" acerca de lo que era haberme escapado de esa relación.

El punto es que tienes que pelear por lo que deseas: pero debes tener tus armas propias y tener la oportunidad.

No sé cuál es la razón por la que el jefe quiere pelear: él posee todo lo que el dinero puede comprar, él es rico y exitoso -y se comporta como si su alma y corazón hubieran sido extirpados quirúrgicamente. Lo que yo creo es que todo está relacionado con las putas pesadillas que nos despiertan casi a diario. Sé que ese es el meollo del asunto. Todo su dinero no puede alejar a sus horrendos demonios.

Que mierda de vida para vivir.

 

Y por los próximos 3 años y medio no tengo ninguna razón para cambiar mi punto de vista.

Leila se fue, otras llegaron y se fueron…

Hasta que un día al comienzo del mes de Mayo, lo que venía siendo rutinario, comenzó a dar una vuelta a la hoja.

El jefe ha estado de un humor de perros salvajes por semanas.

-El necesita coger

-Jason!

 Gail quiere parecer consternada

-Es la verdad.  Su ùltima sumisa ni siquiera durò màs allà del tiempo de prueba.

-Susana me pareció una chica dulce. (Me responde)

 

Volteo los ojos, y Gail no puede evitar sonreírme.

-Para ti, todas son dulces!

Ella suspira, estiro mi brazo la alcanzo y la jalo a mis rodillas, así puedo respirar el embriagante aroma de su cuello.

 

-Jason! Intento cocinar! mis manos están enharinadas!

 Ella ríe, y quita mis manos de encima de ella.

-Me gustas enharinad.  Es casero

-Casero. Hmmm, no estoy segura si me gusta verme casera. Eso no fue lo que me dijiste anoche!

-Es cierto. Anoche estabas candente, pero ahora mismo estas enharinada y se siente casero, me gusta. Y sigo pensando que el jefe necesita coger. Estaría mucho más feliz si lo hiciera.

 

Gail se levanta dejando las marcas de sus manos en mis hombros

-Bueno, yo creo que estas equivocado: el sexo en sì mismo no hace felices a las personas.

-Oh, no sé, creo que hay algún motivo de por qué soy un hombre tan feliz.

-Hablo en serio! Estas sumisas de él: ellas no lo hacen feliz, verdad? son solo una distracción, eso es todo.

-Quizá, pero no creo que cambie a estas alturas, Gail. Lo conocemos hace casi cuatro años y todo es la misma mierda, en diferentes días.

 

Gail frunce el ceño. No le gusta que diga palabrotas: intento mantenerlas al mínimo cuando ella está cerca, pero las viejas costumbres son duras de quitar.

-Eso es loq que quiero decir, èl no serà feliz hasta que cambie. Ojala se diera cuenta de eso-

-Quizá tú deberías ser su loquero en lugar del Dr. Flynn. La Dra. Jones está de guardia?

-Muy gracioso Jason, deberías ser comediante. Oh, me olvidaba, lo eres!

 Me azota con un secador, pero eso no se lo tolero a ninguna mujer, así que la clavo contra el lavadero y le doy una buena besuqueada para que sepa quién manda. Pero como siempre, es ella la que tiene el poder y yo no tengo ninguna chance en sus manos, la quiero, la deseo.

Eventualmente se zafa de mi agarre.

 

-Eres una muy mala influencia, Jason Taylor! (aspira y lo dice rápidamente, con una respiración agitada, igual a la mía)

 

-Bien! Y mientras te estoy influenciado, te puedo preguntar si has vuelto a pensar acerca de mi proposición?

 

Hace una larga pausa, pero no responde.

-Por Dios, mujer, estàs volteàndome los ojos otra vez?  


-Si!

-Ese es un “si” te estoy volteando los ojos, o es un “si” he pensado en tu propuesta, o…(apenas puedo preguntarle) estás diciendo “si” te casaras conmigo?

 Ella suspira, y sé que la respuesta sigue siendo NO

-Jason, hemos hablado de esto una y otra vez.  No puedo hablar de eso ahora.

-Por qué no?

-Porque estoy ocupada, y porque tienes que mover tu enharinado trasero al garaje para llevar al trabajo al señor Grey.

-Mi enharinado trasero?

Me sonríe. -Lo es, te lo dije antes de que me interrumpieras mientras cocino.

 

Ojalá me hubiera dicho que sí, pero no me preocupo, Vivimos juntos así que no podrá ir muy lejos. Solamente tendré que agotarla con un poco del viejo encanto estilo Taylor. Mis emociones ahí abajo me recuerdan que me gusta agotar a Gail. Tengo que retornar a mi compostura antes de llegar al garaje y alistar el Audi para el corto viaje hacia Grey House.

El jefe sigue con un carácter podrido. Me grita cuando la música está muy alta,  ladra si su teléfono suena más de 3 veces y a Barney le toca escuchar la voz de Grey junto a otro de los nuevos ejecutivos que ha traído. Yo no me lo tomo personalmente: no lo puede evitar y además, hay una gran diferencia entre ser un bastardo miserable a ser un mal jefe.

También, él es uno de los tipos más correctos para los que he trabajado. Los primeros meses pensaba encontrarme algún negocio torcido, algún político al que corrompe, las manos que ha tenido que engrasar para llegar a donde está, pero esa no es su forma.

Él es inteligente y sabe cómo mantenerse con la gente correcta, y esta gente ha comprendido que para hacer negocios con Grey es a su manera o de ninguna manera. La única excepción es jugando golf lo que le da acceso al mundo de manera ordinaria, la manera más informal que un joven inteligente puede usar para sacar datos que le den ventaja. Al menos esa es la esencia, es complicado ejercitarse en medio de todas las palabrotas.

Es obvio que el golf no le representa ningún reto físico o intelectual y si no fuera por su entrenador personal, Claude Bastille para mantenerlo en el juego, creo que hubiera dejado sus palos de golf en algún semáforo hace rato.

Esta mañana tuvo una sesión de pesas y repeticiones, después kickboxing, que realmente es lo suyo. Espero sinceramente que esta vez la sesión con Bastille queme un poco del mal humor del jefe. A veces funciona. A veces. Una parte de mí, una parte más grande de la que estoy dispuesto a admitirle a Gail, desea que se busque otra linda morena que le sirva de sum para que el resto de nosotros no tengamos que trabajar caminando encima de putas cáscaras de huevo todo el tiempo.

Lo dejo en la entrada de Grey House y estaciono el Audi en el garaje del sótano. Los ejecutivos de Grey rodean como tiburones para obtener un espacio en el estacionamiento pero no todos tienen tanta suerte. Veo un par por ahí peleando, pero no es algo a lo que prestarle atención, a Grey lo único que le interesa es que trabajen y que trabajen duro.

Cuando llego a la sala de CCTV, tomo la agenda del escritorio de Andrea, la AP de Grey, para ver lo que tenemos durante la semana. Mierda! Esto no le va a gustar: la primera cosa que tiene esta tarde es una entrevista con una estudiante de WSUV, una cierta Katherine Kavanagh.

Claro, la he revisado antes de que alguien de equipo de Relaciones Públicas de Grey pueda convencerlo de que la reciba. Ella está conectada con Kavanagh Media, su padre, sospecho que es la razón por la cual ha accedió a esta entrevista. Puede que no corrompa a la gente, pero no está en contra de tener algún favor que intercambiar en el bolsillo.


Me fijo de los detalles una vez más: Es preciosa, pero no es el tipo de Grey, aunque ella sería el tipo de cualquier otro hombre en el planeta. No el mío, por supuesto, y seguro que no tiene las habilidades culinarias de cierta Sra. Jones, en quien estoy trabajando para cambiarle el título a Sra. Taylor. Sip. La voy a agotar, no se podrá resistir.

Pero a la 1:45pm, justo antes de la hora de la entrevista que tiene el jefe con la Srta. Kavanagh, me mandan un alerta desde la recepción. No es la Srta. Kavanagh quien ha llegado, sino una mujer de nombre Anastasia Steele. Los de Seguridad no están contentos. Ni yo tampoco: No me gustan las sorpresas, y tampoco le gustan a Grey.

La veo en las cámaras de CCTV mientras hago una revisión de antecedentes rápida, accediendo a los archivos privados de la universidad.

Mierda, es morena. Muy linda, delgada, con cabello largo, del tipo que al jefe le gusta trenzar por alguna razón que NO quiero imaginarme.

Esto no está bien. No está para nada bien.

No hay nada malo en los archivos de la universidad acerca de ella. Es una buena estudiante, tiene un promedio general de 4.0 y su puntaje académico está entre los 2000. Pero no está involucrada en el Periódico estudiantil, por lo que no entiendo por qué esta aquí.

Por otro lado, tampoco parece estar ligada a ningún grupo estudiantil extremo. Es solamente cuando veo su dirección, que entiendo por qué esta aquí. Ella es la roommate de la Srta. Kavanagh. Seguramente que este cambio se debe a que Kavanagh está enferma. Simple.

La veo por las cámaras en la recepción, muy inquieta. La pobre chica está demasiado nerviosa. Se le ve tan rara usando esa falda que no le favorece y aquel jersey horrible. Se retuerce las manos sobre su falda, y se fuerza para mantener la compostura. Y entonces veo que se muerde el labio otra vez mientras mira su reloj. Me recuerda a Bambi sobre el hielo. Hay algo vulnerable y casi entrañable en esta chica.

Ojala que el jefe no le haga pasar un mal rato: parece que se fuera a romper a la mitad si el jefe le llega a lanzar un comentario duro.

Me relajo, Esta chica no representa ninguna amenaza en contra de Grey… excepto a su paz mental, pero ese es su problema. Ordeno a la recepción que la haga subir.

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