Cap. 14 : Casi el primer fin de semana

Mia Grey está en la ciudad. Me di cuenta porque el jefe estando al teléfono lo aleja del oído al responder. De hecho creo que hasta le dolió, y yo sé que de hecho él tiene una gran tolerancia al dolor, así que imagínate. Cuando los dulces y no tan delicados ecos de la voz de la Srta. Grey viajan por el auto y probablemente por todo el estado de Washington me parece que el jefe ha sido tomado de sorpresa al haberse comprometido a recogerla al aeropuerto temprano por la mañana. Mejor él que yo.

Así que el sábado por la mañana el jefe está ya listo apenas salió el sol y dirigiéndose a Sea Tac a recogerla y llevarla a casa de sus padres en Bellevue. Se llevó el SUV, supongo que anticipando que su dulce hermanita traerá un montón de equipaje, más de lo que se llevó.

Estoy feliz de que no me haya pedido que lo lleve hoy, prefiero arrancarme un dedo de un mordisco y sacarme un ojo con un tenedor que oír a su hermana a todo volumen a estas horas de la mañana.

Mejor aún, no tengo horario para salir de la cama, me quedo tendido con la preciosa Sra. Jones. Un lujo que raramente puedo disfrutar, sobre todo en las últimas semanas.

Estoy pensando en la pena que me da desperdiciar a mi amiguito que saluda atentamente todas las mañanas, cuando de pronto los ojos de mi mujer parpadean iluminados,

 

-Hola ojos azules.

Me sonríe -Hola guapo. (Es entonces que ella siente lo que le está presionando la cadera)

-Jason Taylor, acaso estas contento de verme?

-Sip y creo que esta conversación ya se ha alargado demasiado.

Algunas horas más tarde (hey, es cosa de hombres)… OK, OK… un buen rato después, ambos estamos acostados en la cama. Gail esta sofocada en busca de aire y yo tengo la sonrisa más grande que pueda caber en mi puta cara.

-Creo que cancelare mi clase de Pilates (Dice ella aun sin aliento)

-No sé por qué vas a esas clases si me tienes a mí para mantenerte en forma.

Frunce el ceño. -Porque soy mayor que tú, Jason, si tengo alguna esperanza de mantenerte el ritmo…

No el mismo cuento

-Nena, eres perfecta para mí

Ella suspira… Dios, esta mujer no sabe cómo recibir un cumplido.

-En serio, porque miraría a otra mujer si te tengo a ti.

 

Ella mueve la cabeza como si mi pregunta fuera absurda. Pero es la verdad: habiendo estado casado con la Perra, mi ex esposa, sè de lo que estoy hablando

.-Por cierto (dice obviamente cambiando de tema) quería preguntarte acerca de la Srta. Steele.

-que con ella?

-qué opinión tienes de ella?

 Por qué a las mujeres les intriga tanto saber de las otras mujeres que ni siquiera conocen?, es un completo misterio.

 

-Me parece bien, es buena, normal, ya sabes. Lo que si es que tiene al jefe saltando aros. El pobre bastardo no sabes si está yendo o viniendo.

Sonríe -Eso es un buen cambio.

-Así es, pero, hablando en serio, él se ha convertido en una verdadera pesadilla últimamente. Un minuto estoy a la espera de que los violines comiencen a sonar, y al siguiente está a punto de arrancarle la cabeza a alguno que ha respirado sin autorización.

-Él nunca me ha gritado.

-Que ni se atreva! (Me da rabia la sola idea.)

 Gail ríe, Si si, ríete de mí, como siempre. Pero de alguna manera no le doy importancia, me hace gracia.

 -Entonces crees que a él realmente le gusta esta chica, Ana?

-Completamente de cabeza, mi humilde opinión, Sra. Jones

-Jason, no sabrías lo que es la humildad así te tropezaras con ella.

-Puedo ser humilde.

-Oh Jason una fiesta hawaiana en la Antártica es mucho más probable, sabes?

 

Lo que sea.

 -Realmente crees que ella está enamorada del sr Grey?

 Ya ese poco de información no la tengo segura. Si que le gusta, mucho, pero a veces tiene algo en los ojos que me dice que hay alguna cosa que la inquieta. Y no puedo adivinar lo que hace que ella se sienta así.

-Quizá si él la deja. Por qué? hay algo que te inquiete?

-Bueno, en realidad… nada, no es de mi incumbencia.

-Dilo ya, Gail.

-Sospecho… sospecho seriamente que ella… que ella era virgen hasta que conoció al sr. Grey, hasta el pasado fin de semana de hecho.

-QUE? … Como? … Que te hace pensar eso?

 

Estoy muy sorprendido. Mucho, demasiado sorprendido. Traumatizado se le acerca más, Mierda!

 Gail parece preocupada.

-Son 3 buenas preguntas Jason.

-Y cuáles son las respuestas?

-Encontré sangre… en sus sábanas.

-Se habrá cortado mientras se afeitaba. Gran cosa.

-No, hombre… ay, contigo! más abajo… en las sabanas de su cama. (Señalando en el colchón)

-Oh! (ya me lo imagino.) No habrá sido que tenía su… tú sabes... esa cosa de las mujeres.

-Sabes Jason, tarde o temprano tendrás que aprender a decir la palabra ‘periodo’, porque sabes que tienes una hija, no?

 Realmente, en serio, no quiero pensar en eso ahora.

 -Pero tienes razón (continua) No lo sé… llámalo… intuición.

-Bueno es virgen… o era virgen… Que tiene?

 

Me mira como si hubiera aterrizado de Marte.

 

-Por supuesto que importa! O sea, tú sabes cómo es él… lo que hace en su cuarto de juegos!

-Si, lo es y no me gusta mucho.

 -Gail, puede que ella sea … inexperta… pero es una adulta. Yo pienso que ustedes las mujeres han nacido con un don innato para lidiar con un hombre a través de la verga, porque te digo, ella es quien tiene las riendas de esta relación. Ella lo llama y el deja todo para salir corriendo hacia ella. Mierda, ni siquiera lo hace por su familia.

 

Gail se ve un poco más contenta… Bien. Porque estoy harto de hablar del jefe; no es que no tengamos nuestras propias vidas por vivir también. Y con ese pensamiento en la cabeza, me meto debajo de las sábanas y le demuestro a mi mujer una que otra cosa que no se puede perder.

 

*******

 

El domingo en la mañana Gail me saca e la cama y me ordena ir a trabajar. No jodas, ya tengo un jefe, no necesito otro! a menos que por supuesto, se decida a casarse conmigo. Sigo trabajando duro en ese proyecto.

Pero ella tiene razón, porque para cuando llega el jefe yo solamente he cagado, me he bañado y afeitado. Me aseguro de estar en mi puesto habitual puntual y estoicamente cuando el jefe sale del elevador llegando al vestíbulo

.

-Buen día Señor.

-Taylor, estoy esperando a la Srta. Steele a la 1pm. Le he dado los códigos de acceso al garaje y elevador, pero mantente alerta en caso de que tenga algún problema. Y a la 1:30pm espero a la Dra. Greene. Hazla pasar a la habitación de la Srta. Steele.

-Señor.

 Así, resumido, preciso y en control… súper Grey… Me sorprendería que  fuera diferente… No puedo evitar preguntarme para que ha venido la doctora. Por otro lado, no lo quiero saber.

Toda la mañana se la pasa tenso, saltando como si fuera una caja llena de sapos, que fastidio. Si no fuera mi jefe le hubiera dicho que tome café descafeinado y una ducha de agua fría. A las 12:59pm agarra el Seattle Times y se sienta en su sillón seccional de mausoleo y actúa como si estuviera relajado. Es todo una ilusión, “nunca dejes ver a un extraño lo interesado que estas’. Gail es la excepción de la valiosa regla, es lo único que la mierda inútil de padre que tuve me enseñó que valió la putisima pena.

La Srta. Steele es puntual, entra al garaje en su Audi A3 color rojo tomate. Está usando aquel vestido color ciruela que uso en el Heathman aquella vez que lo dejo.

Si fuera el, que menos mal no lo soy, le compraría otro maldito vestido. No es que no se vea bien en el, porque se ve muy bien. Solo espero que no sea un premonición… ya sabes por cábala.

No creo que pueda soportar la caída de Grey si es que ella lo dejara. Y sinceramente no quiero buscar un trabajo nuevo en estos momentos.

 -Buenas tardes Srta. Steele.

-Oh, por favor dime Ana!

No puedo evitar sonreírle. Es una niña tan dulce -Ana, el sr Grey te está esperando. (Y está esperando muchas cosas de ti, las que espero sinceramente seas capaz de encarar, así puedo tener un poco de vida por mi propia parte y conservar mi puto trabajo por un tiempo más).

Entra al salón un poco dudosa. El jefe no le saca los ojos de encima, y ella peca de lo mismo. Regreso a mi oficina a la espera de que no haya llamadas urgentes. Sinceramente no quiero llegar a interrumpir lo que sea que vaya a pasar. Y te cuento que en este momento ambos están tan a sintonía que no me sorprendería que ambos no esperaran la visita de la Dra. Greene para arrancarse la ropa. Caramba, váyanse al cuarto! Tiene tantos para elegir!

Llega la doctora. , una rubia que está a codo con Gail, déjame decirte.  Qué tipo de medico es?? Quizá una terapista sexual? Tendría sentido…

Pero cuando entro al Salón principal y anuncio la llegada de la doctora, Grey y Steele ya están frunciendo el ceño, lo que me trae duros recuerdos de mi matrimonio.

-La Dra. Greene ha llegado.

-Que pase a la habitación de la Srta. Steele.

Y es cuando lo escucho -Lista para los anticonceptivos?

Que mierda de maniático controlador! No puedo creer que ella le aguante esa mierda!

Debo re-evaluar si mi opinión de la Srta. Steele es la correcta. Para ser justos, se por lo que Gail me ha contado que esas píldoras conllevan mucha organización de su parte. Yo siempre he comprado forros, así que esa es un área de inteligencia que me ha sobrepasado por completo, y no me arrepiento en lo absoluto.

Mientras atienden a la Srta. Steele, el jefe me dice que no me va a necesitar hasta las 7pm, para que los lleve a casa de sus padres para cenar.

Eso me sorprende! Cena en casa de sus padres?! Bueno, al menos ya no piensan que es gay. Lo cual es un alivio, estaba harto de las preguntas de doble sentido que me hacían, sobretodo la Srta. Grey, por ejemplo si me gusta Abba, o si he visto el film Mama Mia, una idea de broma muy suya.

De hecho vi la película en uno de esos raros fines de semana, cuando fui invitado a casa de la hermana de Gail. Qué carajo hacia James Bond cantando desafinado? Una cosa q no me hacia ningún sentido.

Pero antes de llevar a Grey y su chica a Bellevue a celebrar la heterosexualidad de su hijo, tengo la sensación de lo que estarán haciendo ellos dos en las 5 horas de intervalo.

Pobre chica: ojala que este a la altura.


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